Lo que debes saber
- Guillermo del Toro relató en el podcast Armchair Expert el secuestro de su padre, Federico del Toro, ocurrido en 1998 en Guadalajara, México.
- El cautiverio se prolongó durante 72 días y los secuestradores llegaron a exigir "tres millones en tres días, cinco millones en cinco días o le cortamos la cabeza".
- James Cameron, amigo del cineasta, pagó a un negociador profesional y se ofreció para participar en una operación de rescate.
- Tras la liberación, la familia Del Toro se trasladó a Estados Unidos.
- El director también ha comparado esta experiencia con su complicado trabajo con los hermanos Weinstein en la película Mimic.
El cineasta mexicano Guillermo del Toro relató en el podcast Armchair Expert los detalles del secuestro de su padre, Federico del Toro, ocurrido en 1998 en Guadalajara, México, y que se prolongó durante 72 días. Según el relato recogido por el medio 20minutos, durante ese periodo el director llegó a temer por la vida de su padre y su familia enfrentó exigencias económicas que estaban fuera de su alcance.
Del Toro describió cómo su capacidad para gestionar la situación fue cambiando con el paso del tiempo. "Durante el primer tercio del secuestro, me escondía en un armario, me tapaba los oídos, no podía hablar mientras ellos hablaban. En el último tercio del secuestro, negocié", señaló en el pódcast. La angustia también dejó secuelas físicas en la familia: el cineasta explicó que se afeitó la barba durante aquel periodo, mientras que su madre perdió todo el pelo, incluidas las cejas.
El director James Cameron, íntimo amigo de Del Toro, intervino cuando conoció lo que estaba sucediendo. De acuerdo con el relato del mexicano, Cameron pagó a un negociador profesional y llegó a ofrecerse para participar directamente en una operación de rescate. "Dijo: 'Lo meteré en una jaula en un helicóptero'", contó Del Toro, quien respondió: "Jim, entraré con los Navy SEALs". Pese a la desesperación, el cineasta tenía claro que debían encontrar una solución por sus propios medios: "Aunque estábamos en medio de una tragedia, le dije: 'Mira, no quiero que lo resuelvas tú. Tenemos que resolverlo nosotros'".
La negociación se volvió especialmente delicada cuando la familia comunicó que creía poder reunir 100.000 dólares. La llamada terminó abruptamente y el negociador advirtió de que aquella información podía haber complicado las cosas, pues si los secuestradores descubrían que podían conseguir esa cantidad en cuestión de días, podrían pensar que aún tenían margen para aumentar sus exigencias y mantener a la víctima retenida durante más tiempo. "Queremos tres millones en tres días, cinco millones en cinco días o le cortamos la cabeza", llegaron a exigir en un momento.
Finalmente, el padre del cineasta fue liberado después de 72 días. La experiencia tuvo un impacto decisivo en la vida de la familia, que terminó trasladándose a Estados Unidos. El secuestro no fue, sin embargo, el único episodio traumático que Del Toro vivió durante aquellos años: el director también ha hablado en el pasado de su complicada experiencia trabajando con los hermanos Weinstein en Mimic, su primera película en Hollywood, hasta el punto de establecer una comparación entre ambas vivencias.
El relato de Del Toro se suma a las conversaciones públicas que el cineasta ha mantenido sobre los episodios que marcaron su vida personal y su carrera. La historia del secuestro de su padre, ocurrida hace más de dos décadas, vuelve a circular ahora a través de su participación en el pódcast, donde el director repasó tanto el impacto emocional del cautiverio como el papel que jugó Cameron en la gestión de la crisis.












