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El análisis de 'Perros de paja' que recuerda la violencia y el choque cultural de la cinta de Peckinpah

Lo que debes saber

  • El columnista Marco Antonio Rodríguez analiza en El Comercio (Ecuador) la película 'Perros de paja', dirigida por Sam Peckinpah en 1971.
  • El texto repasa la trama de David y Amy, interpretados por Dustin Hoffman y Susan George, y su choque con los habitantes del pueblo.
  • Rodríguez describe la violación de Amy como una de las secuencias más devastadoras y controvertidas del cine.
  • El artículo narra el asedio a la casa de los Sumner y la transformación violenta de David ante la horda.
  • El columnista retrata a Peckinpah como una figura controvertida, marcada por el alcohol y la cocaína, y fallecido a los 59 años.

El columnista Marco Antonio Rodríguez publica en El Comercio (Ecuador) un artículo sobre Perros de paja, la película dirigida por Sam Peckinpah en 1971 y protagonizada por Dustin Hoffman y Susan George. El texto repasa la trama, los temas de violencia y choque cultural, y la figura del director, a quien describe como «El sangriento» o el «Poeta de la sangre», según el cristal con que lo definieron sus críticos admiradores o detractores.

Según el artículo, la cinta sitúa a David, un matemático interpretado por Dustin Hoffman, y a su compañera Amy, encarnada por Susan George, en un pueblo de donde ella es originaria. La pareja, señala el columnista, no puede ocultar su apariencia burguesa frente a una cuadrilla de trabajadores locales pobres de modales bruscos, y ambos grupos son presentados como «dos mundos en incesante colisión». El texto describe la violación de Amy como una de las secuencias más devastadoras y controvertidas del cine.

Rodríguez narra también el episodio de Janice, una adolescente interpretada por Sally Thomsett que corteja a Henry, un hombretón manso con discapacidad intelectual. Durante un festejo comunitario, según el relato, Henry asfixia a Janice sin intención de dañarla y huye. David atropella después a Henry Niles y lo lleva a su casa para socorrerlo; cuando el pueblo se entera de que el supuesto homicida está en casa de los Sumner, un grupo de pobladores se convierte en una horda que avanza como una tormenta destructiva y exige la entrega del refugiado.

El artículo describe la transformación de David, un pacifista confeso que transpira y vacila ante el asedio, y a quien Amy tilda de cobarde. Cuando las astillas de furia repiquetean en ventanas y puertas, el protagonista usa cepos para osos o aceite hirviendo para aniquilar a la horda enemiga. Apaciguada la tormenta, David lleva en su auto a Niles, quien le confiesa: «No sé cómo volver a casa». David le responde: «No importa, yo tampoco sé cómo llegar a la mía».

Sobre Peckinpah, el columnista escribe que bebía hasta cuatro botellas diarias de whisky y recobraba su «mente satánica» esnifando cocaína en sus rodajes, y que murió a los 59 años. Lo describe como caballero de tomo y lomo para algunos y como ciclotímico, paranoico, cínico y «espía rojo» encargado de «corromper» a la sociedad para otros, además de minero sabio y despiadado de la condición humana. El texto cierra con una imagen del director, existencialista ateo, riendo desde el infierno ante el espectáculo de las guerras que incendian el mundo.