Lo que debes saber
- Un informe de la ONU advierte que la mayoría de las pandillas en Haití trafican niños para explotación laboral, sexual y violencia.
- La debilidad institucional y la impunidad generalizada en el país crean un entorno donde este crimen prolifera sin control.
- El asesinato de dos niñas en La Gonâve ejemplifica la violencia extrema y la desprotección que sufren los menores.
Un informe de las Naciones Unidas publicado este viernes revela que las pandillas haitianas están traficando a niños para su explotación laboral, sexual y para cometer actos violentos. El reporte, elaborado por la Oficina Integrada de la ONU en Haití (BINUH) y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, detalla que la mayoría de las 26 bandas criminales activas en el país participan en este delito. La crisis humanitaria y de seguridad en Haití facilita que los menores sean forzados a realizar desde tareas logísticas hasta ejecutar secuestros y asesinatos.
La situación se enmarca en el colapso del estado de derecho en Haití, donde las instituciones son extremadamente débiles y las pandillas controlan gran parte del territorio, incluida la capital, Puerto Príncipe. La impunidad generalizada y la falta de oportunidades económicas crean un caldo de cultivo para que los grupos armados recluten y exploten a los más vulnerables. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, alertó que este flagelo no solo roba la infancia a miles de niños, sino que también pone en grave riesgo la estabilidad futura y la reconstrucción del país.
El brutal asesinato de dos hermanas, Wilandia de 7 años y Wisberline de 5, en la isla de La Gonâve, subraya la violencia extrema que sufren los niños. Si bien la policía realizó arrestos, el caso ejemplifica la desprotección de las comunidades ante la inseguridad y un sistema judicial frágil. La ONU urge a una acción internacional coordinada y urgente para fortalecer las instituciones haitianas, proteger a la infancia y cortar los flujos de financiación de las pandillas, crucial para evitar una catástrofe generacional.












