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Donald Trump no ha tomado una decisión sobre reanudar ataques contra Irán, sostiene Marco Rubio

Lo que debes saber

  • El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, declaró en el G20 de Atlanta que Donald Trump aún no ha tomado una decisión sobre reanudar ataques masivos contra Irán.
  • Rubio destacó la capacidad militar de su país, pero subrayó la preferencia de Washington por buscar una solución diplomática pacífica.
  • Una delegación de Teherán viajó a Doha para consultas sobre las condiciones de Irán para concluir la guerra, según el canciller Abás Araqchí.
  • En el marco de las reuniones multilaterales, los ministros del Quad abordaron fondos para inteligencia artificial y la defensa de la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo.

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que el presidente estadounidense, Donald Trump, no ha tomado una decisión definitiva sobre si reanudará los ataques militares a gran escala contra Irán. Durante la rueda de prensa de clausura de la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G20, celebrada en la ciudad de Atlanta, en el estado de Georgia, Rubio sostuvo que, aunque la administración estadounidense mantiene plenamente sus capacidades operativas a nivel global, existe una preferencia por resolver el conflicto bilateral mediante canales diplomáticos pacíficos. Las explicaciones ofrecidas por el jefe de la diplomacia norteamericana se produjeron en un momento de notable tensión internacional y tras días de especulaciones sobre la dirección de la política exterior de Washington en la región de Oriente Medio.

En sus intervenciones ante la prensa en Atlanta, el secretario de Estado recalcó que la posición expresada por el presidente estadounidense refleja la fortaleza de las fuerzas armadas del país, señalando que la nación norteamericana continúa siendo la potencia militar con mayor capacidad del mundo y que cuenta con la aptitud de alcanzar los objetivos tácticos y estratégicos que se proponga. No obstante, Rubio enfatizó que Washington no toma la situación de conflicto a la ligera y sostuvo que la administración estadounidense permanece abierta a explorar vías diplomáticas si estas permiten alcanzar una resolución efectiva. Al mismo tiempo, el funcionario dirigió severas críticas hacia la postura de Teherán, acusando al gobierno iraní de sostener una posición según la cual, de no satisfacerse sus demandas, buscaría impactar las infraestructuras energéticas de toda la región, además de denunciar ataques activos contra buques mercantes en rutas marítimas estratégicas.

Por su parte, desde el ámbito diplomático iraní, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, confirmó que una delegación de su país se trasladó a la ciudad de Doha para sostener consultas diplomáticas orientadas a examinar las condiciones de Teherán destinadas a poner fin a la confrontación con Estados Unidos. Sin embargo, Araqchí aclaró expresamente que no existen planes previstos en la actualidad para concretar un encuentro directo entre representantes de Washington y Teherán, desestimando las informaciones que sugerían contactos inminentes entre ambas administraciones y calificándolas de meras especulaciones. El canciller iraní remarcó que cualquier intento de resolución diplomática dependerá del respeto a los términos y la soberanía planteados por la representación del país persa.

Las declaraciones de las autoridades estadounidenses se producen asimismo en un contexto signado por discusiones en torno a posibles futuras acciones militares en la región. Diversas informaciones han apuntado a la posibilidad de que Washington y Tel Aviv estén evaluando planes operativos de respuesta que eventualmente contemplen acciones dirigidas contra altos mandos e infraestructuras energéticas o nucleares en territorio iraní, particularmente tras la conclusión del ciclo electoral de medio mandato en los Estados Unidos. Ante estos escenarios, distintos actores internacionales y la diplomacia de la Unión Europea han reiterado la necesidad imperiosa de buscar alternativas negociadas, advirtiendo de que un escalamiento adicional en las hostilidades generaría consecuencias desestabilizadoras de alcance global en los mercados de energía y en la seguridad internacional.

Adicionalmente, al margen de la cumbre de cancilleres del G20 en Atlanta, la agenda multilateral incluyó una reunión del grupo Quad, integrado por Estados Unidos, Australia, la India y Japón. En dicho encuentro, los jefes de la diplomacia de los cuatro países acordaron coordinar una partida superior a los 85 millones de dólares en asistencia técnica y financiera para impulsar el acceso a tecnologías de inteligencia artificial en la región del Indopacífico. En ese mismo espacio, el gobierno de los Estados Unidos asumió el compromiso de destinar 10 millones de dólares adicionales para fortalecer infraestructuras de procesamiento de minerales críticos a partir de residuos electrónicos en la India, con el objetivo de consolidar las cadenas de suministro de insumos clave para la industria tecnológica.

En el comunicado conjunto emitido tras la cita del Quad, los representantes de los cuatro gobiernos hicieron hincapié en la necesidad fundamental de garantizar y preservar los derechos y libertades de navegación marítima en puntos geográficos críticos como el estrecho de Ormuz, el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb. La declaración enfatizó la urgencia de mantener el flujo comercial ininterrumpido a través de estas vías náuticas sin la imposición de bloqueos o peajes forzosos, en referencia a las interrupciones provocadas por fuerzas iraníes y grupos aliados en la zona. Las conversaciones multilaterales del Quad continuarán en una cumbre de líderes proyectada para celebrarse en Manila, Filipinas, coincidiendo con las reuniones de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático.