Lo que debes saber
- Los índices de Wall Street cerraron la jornada con marcadas pérdidas encabezadas por el sector tecnológico, acumulando el Nasdaq una caída mensual del 5,3 %, su peor desempeño mensual desde marzo de 2025.
- Las acciones de Intel se desplomaron un 28,58 % tras presentar proyecciones decepcionantes para el cuarto trimestre a raíz de la debilidad en el mercado de computadoras y un accidente en su fábrica en Israel.
- La aversión global al riesgo impactó en los activos emergentes y elevó el indicador de riesgo país de Argentina en 41 unidades hasta los 787 puntos básicos, alcanzando su nivel más elevado en doce meses.
- Analistas e inversores cuestionan el elevado gasto de capital en infraestructura de inteligencia artificial frente al ritmo de retorno de beneficios a corto plazo de las grandes corporaciones.
Los mercados financieros globales cerraron la jornada del viernes 30 de octubre de 2026 con marcadas pérdidas, encabezadas por un intenso desplome del sector tecnológico en Wall Street que arrastró a los principales índices internacionales y golpeó con fuerza a los activos de los mercados emergentes. La aversión generalizada al riesgo se desencadenó tras la presentación de balances trimestrales y proyecciones de facturación que no alcanzaron las elevadas expectativas de los inversores. El índice bursátil Nasdaq registró un retroceso diario del 2,86 %, ubicándose en los 25.437,00 puntos, lo que consolidó una caída mensual del 5,3 %, su peor desempeño en un solo mes desde marzo de 2025. Al mismo tiempo, el S&P 500 retrocedió un 1,82 % hasta las 7.580,07 unidades y el Promedio Industrial Dow Jones cedió un 1,09 %, finalizando la sesión en 51.770,31 puntos.
El epicentro de las turbulencias bursátiles se concentró en la cotización de Intel Corporation, cuyos títulos sufrieron un histórico descalabro del 28,58 % al cierre de las operaciones, pasando de 92,07 dólares a 65,76 dólares por acción. La contracción, catalogada como el peor ajuste diario para la compañía desde 1974, obedeció a sus flojas perspectivas para el cuarto trimestre, periodo para el cual anticipó ingresos de entre 15.000 y 16.000 millones de dólares y un beneficio ajustado de 25 centavos por acción, cifras sensiblemente inferiores a los 17.070 millones de dólares y 43 centavos proyectados previamente por el mercado. Si bien los ingresos del tercer trimestre alcanzaron los 16.510 millones de dólares —con un sólido repunte del 78 % en su división de centros de datos e inteligencia artificial—, la división de semiconductores para computadoras personales cayó un 5 %. El director financiero de Intel, David Zinsner, explicó que la debilidad estructural del mercado de computadoras personales se extenderá al menos durante la primera mitad del próximo año y confirmó que una reciente explosión en la planta de producción de Kiryat Gat, Israel, restará unos 300 millones de dólares a los ingresos del cuarto trimestre. Otras firmas tecnológicas también sufrieron pérdidas severas, entre ellas Amazon (-1,41 % tras moderar caídas matutinas de más del 7 %), Reddit (-29,2 %), Sandisk (-13,5 %) y Advanced Micro Devices (-10,9 %).
La desconfianza de los operadores refleja crecientes dudas sobre la capacidad de los gigantes tecnológicos para rentabilizar de forma inmediata las descomunales inversiones de capital destinadas al desarrollo e infraestructura de inteligencia artificial. Sobre esta dinámica, Laura Torres, directora de Inversión de IMB Capital Quants, observó que el mercado atraviesa "un punto de inflexión estructural donde la narrativa del 'excepcionalismo tecnológico' ha tropezado contra la realidad macroeconómica de los costes de capital", agregando que la coincidencia entre el menor ritmo de beneficios de las megacapitalizaciones y el gasto desaforado en inteligencia artificial fuerza un drástico reajuste de múltiplos. Por su parte, Matt Orton, estratega jefe de mercados de Raymond James, matizó la lectura al señalar que, aunque el posicionamiento en el sector continúa saturado y el momento resulta doloroso, los fundamentos generales de las empresas tecnológicas continúan sólidos en el mediano plazo.
La ola de cautela internacional repercutió de inmediato en la deuda soberana y la renta variable de los mercados emergentes de la región, destacando un brusco deterioro en los activos financieros de Argentina. El indicador de riesgo país elaborado por JP Morgan para el territorio argentino avanzó 41 unidades para situarse en los 787 puntos básicos, tras alcanzar un pico intradiario de 790 puntos, la marca más alta observada en un año. Los bonos soberanos argentinos en dólares se depreciaron un 1,1 % en promedio, mientras que el índice MSCI Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó un 2,6 % en moneda local. En Wall Street, las acciones de empresas argentinas sufrieron caídas pronunciadas, encabezadas por Satellogic (-11,2 %), Bioceres (-6,3 %), Edenor (-6,1 %) y Transportadora Gas del Sur (-5,5 %). El analista Damián Vlassich, líder de estrategias de inversión en IOL, sostuvo que la deuda soberana argentina despidió el mes bajo "un fuerte viento de frente externo e incertidumbre regional", en un contexto marcado además por la depreciación del real en Brasil y la volatilidad postelectoral en la economía vecina.
En la plaza cambiaria local argentina, el dólar mayorista cerró la sesión bursátil con una baja de cinco pesos, cotizando a 1.534 pesos por unidad, mientras que el Banco Central de la República Argentina retornó a su senda de compras de divisas al absorber 96 millones de dólares en el mercado de contado. No obstante, las reservas internacionales brutas de la entidad monetaria disminuyeron en 1.592 millones de dólares hasta ubicarse en 48.562 millones de dólares, como consecuencia de movimientos técnicos bancarios de fin de mes y una caída del 3,6 % en la cotización internacional del oro. En forma paralela, el mercado petrolero registró avances: los futuros del crudo Brent aumentaron un 1,3 %, cerrando en 112,20 dólares el barril, y el crudo West Texas Intermediate (WTI) subió un 0,9 % a 102,93 dólares por barril, motivados por tensiones geopolíticas en el Estrecho de Ormuz y la cautela ante los próximos acontecimientos electorales en Estados Unidos e Israel.











